ALARMA EN LOS MERCADOS LABORALES

October 24th, 2007 by jon

A veces es un poco difícil ponerse en el papel de una persona adulta que debe realizar un postgrado más por necesidad que por convicción propia, alguien que se sentía seguro en su trabajo y que de repente se vio alcanzado por este aluvión de competencias laborales que llegan desde todos los frentes, armados con postgrados, maestrías y colegiaturas de todo tipo. Por supuesto que el trabajador antiguo se sentirá hasta cierto punto indefenso y su angustia crecerá día con día pensando que tal vez en cualquier momento llegue hasta su escritorio ese memo indicándole que ya no se requerirán de sus servicios. Detrás de él aun está la familia tradicional con esposa e hijos que deben ser mantenidos, un hogar a  medio avanzar con hijos probablemente en la escuela y en los primeros años de la universidad. Tuve la oportunidad de conocer de cerca uno de estos casos, en la persona del hermano de mi madre, que había trabajado casi toda una vida en una entidad financiera y que hacia principios de este siglo sufrió el embate de las nuevas competencias laborales.

 

            Mi tío había finalizado su carrera universitaria en los primeros años de la década del ochenta, se graduó regularmente como cualquier alumno universitario de aquella época en que las maestrías y los postgrados aún no estaban en primera escena. Casi de inmediato rindió sus exámenes para ocupar una plaza en una conocida entidad bancaria, mismos que rindió satisfactoriamente pasando a formar parte de dicha empresa en el área de sistemas. Se mantuvo con éxito en esta área hasta comienzos de la década de los noventa en que las nuevas tecnologías informáticas le señalaban que debía estudiar para actualizarse u optar por otro puesto de trabajo. Fue la primera clarinada de alerta de lo que se venía pero mi tío no la supo advertir y prefirió cambiarse de área en lugar de especializarse en lo que ya tenía bastante experiencia, hubiese sido cuestión simplemente de inscribirse en un curso de informática bancaria de dos años y quien sabe a estas alturas hubiese sido gerente de región. En fin no fue así y decidió pasar al área de créditos para desempeñarse como sectorista, puesto en que no lo hizo nada mal y consiguió varios premios por ventas durante sus dos primeros años. Para esto ya había visto nacer a sus tres hijos a lo largo de sus casi diez años de carrera en el banco.

 

            Pasaron dos años más y todo el sistema de los bancos cambió a raíz de la aparición del entorno de trabajo que ofrecía el sistema operativo Windows a sus usuarios finales. Fue en ese momento que la segunda clarinada de alerta le fue enviada a mi tío quien igualmente no supo advertirla y prefirió pasarse al área de riesgo bancario en la que se desempeñó como fiscal tanto en docencia como en trabajo directo. En este puesto logró mantenerse unos tres o cuatro años más hasta que la política del banco en que trabajaba cambió radicalmente y se decidió que en los puestos de mando medio y superiores, los trabajadores debían contar con al menos una especialización o postgrado. No era el caso de mi tío quien con casi cincuenta años de edad fue invitado a renunciar a su trabajo. No pudo tener acceso a una jubilación y ahora se ve obligado a trabajar en empleos temporales. Sin duda una buena lección que nos sirve para estar atentos a las alarmas que nos envían los mercados laborales.

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