Ser profesor de escuela: Un trabajo sacrificado pero a la vez indispensable

January 16th, 2008 by postwriter1

Cuando recuerdo a los diversos profesores que tuve a lo largo de mi estancia en la escuela, siento una especie de nostalgia en mi interior. Pensar en todos los años que estuve allí, y recordar las experiencias vividas, genera en mí una serie de sensaciones únicas. Por eso, al tratar de evocar las situaciones vividas en esos años, analizo el papel que cumplieron los profesores en mi vida. Primero, podría comenzar con los maestros que tuve en la etapa preescolar. Aquí, fueron dos, y el recuerdo que tengo es de lo más tierno. La mayoría de niños a esa edad en lo único que piensa es en jugar (yo también pensaba en eso pero en menor medida si es que me comparaba con los demás) y el salón casi siempre era un alboroto. Sin embargo, la paciencia, la dedicación y el esfuerzo por parte de mis dos maestras era para elogiar. Nunca desfallecían en su intento por hacernos comprender los diversos temas que nos enseñaban. Las cuatro o cinco horas que duraban las clases se pasaban volando haciendo diversas actividades que nos entretenían mucho y sobretodo, nos hacían aprender de manera efectiva numerosos conceptos que después, más adelante, nos iban a servir en el nivel primario y en el secundario. Ese año se pasó muy rápido. Demasiado diría yo. No obstante, los recuerdos que tengo de esa época serán imborrables. Ahora, me pregunto que será de la vida de mis maestras. Lo único que puedo decir en estos momentos es que su trabajo era de lo más sacrificado, ya que para controlar, enseñar y corregir a más de veinte niños se necesita una gran cuota de calma y templaza. Además, de una dosis de perseverancia.

De otro lado, dejando atrás la etapa preescolar de mi vida. Pasaré a detallar las vivencias que tuve durante mi estancia en el nivel primario. Esos seis años fueron maravillosos, a pesar de ciertos inconvenientes en el aspecto familiar. En sí, los dos primeros años fueron los mejores para mí creo yo. Tuve una profesora de nombre Doris que me enseño los lineamientos que hasta el día de hoy tengo, o mejor dicho sigo. Es decir la puntualidad, el esfuerzo, la constancia, el respeto, etc. Eso son solo algunos. A lo largo de este tiempo pude sentirme cómodo y feliz mientras estudiaba. Luego, los demás años fueron bueno pero no tanto como esos dos. Tal vez este hecho se dio por mi corta edad. Tenía seis y siete años respectivamente cuando cursé con ella primero y segundo de primaria. El período entre tercero y sexto, mantuve mi nivel académico. Estaba entre los tres mejores del salón y no descansaba por ser el primero. Lo bueno fue que todo lo aprendido durante las clases de la profesora Doris se mantuvo y se afianzó en los años posteriores. Esta situación me permitió seguir con mis estudios sin ninguna clase de complicación. Aunque, este hecho se daba en algunos alumnos nada más. Un gran número casi siempre mostraba problemas de aprendizaje y de conducta. Casi siempre eran reprobados y su nivel académico decrecía conforme iban pasando los meses y los años. Muy pocas veces volví a ver a la profesora Doris, tras mi salida de la primaria. No creo que hayan pasado de cinco, sin embargo, le estaré eternamente agradecido por haber formado con su paciencia y su dedicación, toda la estructura académica que tengo hasta el día de hoy.

Por otra parte, y siendo ésta la última, me referiré a las experiencias que viví a lo largo de los cinco años que duró la educación secundaria. Aquí, se produjeron muchos cambios en mi vida, así que, estos influyeron en gran medida en mi rendimiento escolar. Bajó un poco y se mantuvo en un nivel aceptable durante cada año que pasaba. Las clases en ese momento me parecían un poco aburridas, por la misma cuestión de la edad. La adolescencia me había nublado y generó una cierta desidia en mí. No tenía muchos deseos de estudiar ni de aprender nada de lo que me enseñaban a lo largo de las semanas. Tan solo me interesaban algunos cursos como la literatura o la historia. Nada más. Sin embargo, a lo largo de mi estancia en este nivel académico pude conocer a dos profesores que siempre recordaré. Uno de ellos fue un profesor que durante un tiempo fue jefe de normas y que imponía respeto ante los demás. Sus palabras y sus actos decían todo de él. Tan solo bastaba observarlo para poder darse cuenta de la clase de persona que era. Un tiempo me enseñó un curso que en este momento no recuerdo, pero que lo dictaba de una manera magistral. Al analizar hoy en día su método de enseñanza me di cuenta que no pasaba un tema hasta que no lo aprendieran todos. Su severidad y su rigor a la hora de enseñar fueron fundamentales para generar en mí una especie de motivación y fuerza de voluntad que poco a poco se ha ido afianzando con los años. El otro recuerdo, fue el de una profesora muy querida que tuve en los tres últimos años de secundaria. Ella me enseñaba el curso de lenguaje y su dedicación hacia todos los alumnos, generaba que nosotros le tuviéramos una gran respeto y cariño. Su calma al momento de hablarnos de los diversos temas de su curso o cuando nos contaba sobre las complicaciones que más adelante se nos podían presentar en la vida, hicieron que conforme fue pasando el tiempo la valoráramos más. Hace algún tiempo la volví a ver y la saludé como en lo viejos tiempos. Charle con ella y con un amigo de la escuela y se notaba que a pesar del tiempo seguía igual. Con la misma tranquilidad que siempre la caracterizó.

En resumen, los recuerdos de los profesores que he tenido a lo largo de mi vida escolar han sido muy buenos. No me puedo quejar. Y tampoco decir cual ha sido mejor. Lo único que puedo decir es que gracias a su ayuda y a la de los demás profesores he podido lograr cumplir varias de las metas que me propuse de pequeño. Al recordarlos me doy cuenta que el trabajo de profesor es una labor muy sacrificada y muy bella. Sin embargo, muchas veces no es reconocida y es dejada de lado por las diversas autoridades. Este error es gravísimo puesto que la labor de los maestros es indispensable para el futuro de las naciones y si se les desatiende o no se les toma la real importancia que deberían tener, los resultados serán más que negativos dentro de algún tiempo más.

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